sábado, 1 de diciembre de 2012

Estrellada.


Hay tres estrellas en el cielo,
multiplicadas por trece
más la quinta elevada a siete.

El rocío de la noche más bella
se impregna de nuestros espíritus libres.

Tomas de mi mano,
robas un beso,
dices Te amo,
sonríes con la mirada,
                                  los dientes,
                                                    la risa.

En un segundo de osadía,
nos elevamos hacia el Norte,
                                            siempre norte
en la ciudad de las luces,
dos almas juntas que se asombran de lo magnífico

Y tomas mi brazo,
y apegas el cuerpo al mío,
y te cuelgas de mis sentidos
mientras marchamos esos trescientos pasos de ensueño,
tan lejos de todo, pero tan cerca de nuestros sueños.

Labios que se posan de inesperado segundo
en el reflejo de la presente estrellada,
y que untan mi boca de los versos más locos,
libres y verdaderos.

Más de cuarenta mil estrellas que palpitan en mi pecho,
en el tuyo,
en el Infinito,
y en el Eterno Siempre.


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