viernes, 6 de julio de 2012

Secreto.


Fulgor, mejillas rubíes, pecho a explotar, latidos discordes, soplo de pulmón, Te llevo a mi escondite, Te desvisto las armaduras de todo caballero, siendo tu alma descubierta, Revelas con la sonrisa la pasión, Segundos antes, Minutos, Contados los segundos, el reloj iba anunciando el portal, la hora precisa, el momento señalado, Entonces entramos, desciendo como conejo a su escondite, al secreto que sólo a ti he mostrado, Te acercas como temiendo, como en sustos y anhelos, Dos corazones palpitando a toda velocidad se unen en un palpitar único, el abrazo de almas dolidas se transforma en felicidad y se recuesta tu espíritu sobre mis emociones, Te siento tan dentro, tan cerca y profundo, Desde siempre, escúchote susurrar, Entonces nos escondemos, al lugar donde solo tu yo podríamos mirar, y entre segundos de necesidad, de deseo, sólo queda el impulso de sentirse vivo en la boca del otro, Besar las gotas de lluvia en aquellos labios perfectos, y a la vez, sentir el galopar de un corazón aventurero bailando al compás de nuestros sentidos, Te tomas de mi chaqueta, te subes a mis alas, me pides volar, Hasta infinito y siempre eterno, Allá llegaremos, mi amor, Desde tu interior, desde allí me quedo en calma aguardando tus pasos, tus metas, tu futuro junto al mío, Ajeno sea a lo circunstancial, en la esencia de nuestro amor, solo quedará el recuerdo de nuestro primer encuentro, sin preámbulos, sin retrasos, cuando el conejo marcara el reloj entonces te abrazaría, y desde ese día sintiéramos las almas indisolubles, Ten calma, ahora yo estoy contigo.

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