miércoles, 28 de septiembre de 2011

El Payaso


Danzas sobre la cuerda floja sabiendo que los cientos de observadores no existen. Realizas un espectáculo que podria matarte, cruzas el acantilado sin la gloria que te mereces. Lo haces porque tienes algo en mente. Algo que ninguna mente natural podría figurar. Te detienes en la orilla, respiras, estiras los brazos y las piernas. Entonces sonríes. Corres ladera abajo mientras los árboles frutales se hacen más y más frondosos, llegas al pantano y pides hablar con el gnomo. Te subes en su espalda y cabalgas hasta llegar a los campos de trigo. Te sigo porque el polvo de hada aun no se me agota. Entonces saltas al lago y nadas hasta la orilla. Decenas de casas, hemos llegado al pueblo. Las mujeres se acercan para olernos y los hombres nos apuntan con sus rastrillos. Soy tan pequeño que me escondo en tu nariz roja. Corres hasta la carpa, la gente por fin aplaude. Pero mírate. Tu ropa está toda arruinada. Vamos cambiate que tu show comenzará. El agua arruinó el maquillaje, con mis pequeñas manos renuevo la sonrisa de payaso alegre. Los tirantes son rojos, los pantalones gigantes. Tus zapatos por fin alcanzan equilibrio con tus exorbitantes globos. Has escuchado tu nombre. Es tu momento. Sales al escenario. Cientos de padres y niños esperando tu gracia. No te detienes, carcajadas por todos lados. Hasta que una vez más, les haces caso. Sonriente te subes al cañón. No sabes que morirás. Un espectador enciende el fuego y vuelas, vuelas hasta tierras lejanas. No encuentran jamás tu cuerpo, pero yo sí tu espiritu. Lo intento llevar de retorno a casa en la vida eterna, pero estas empecinado en volver a tu carpa. Danzas sobre la cuerda del acantilado, corres sobre un gnomo que no existe. Y una vez más haces reir a los fantasmas del purgatorio, que al igual que tú, esperan que el tiempo se encargue de darles la razón. Para qué vivir en el cielo, si en tus recuerdos revives la felicidad. Por mientras no te tocaré, viviré la aventura contigo. Pero en unos miles de años, susurraré a tu oído que ya es tiempo y deberás dejar tu humilde trabajo de payaso feliz para tan solo transformarte en un ser feliz.

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