lunes, 13 de junio de 2011

La Nube

Hola, soy una nube. He recorrido todo el mundo desde que me formé en el océano atlántico. Soy una nube y tengo un ser humano favorito, él vive en el sur de Chile; es pequeño y de rulos. Suelo recorrer el espacio aéreo con rapidez durante las épocas de verano e invierno, porque sé que en otoño podré verle. Él es el único que me reconoce, creo que lo amo. A veces me gustaria llevarlo conmigo y mis hermanas, pero ellas me dicen que es imposible, que tendría que tener miles de años para ejercer la fuerza suficiente de levantar a un hombre. Mientras no le veo, pienso que el mundo es vano, que todos se rigen por nimiedades, creo que él también lo piensa, continuamente pienso lo que él piensa. Una vez se subió a un cerro cerca de su casa, ha sido la vez que más cerca lo he tenido. Liberé lluvia para descender en densidad y poder acercarme a su rostro. Sólo bastaron kilómetros para poder tocarnos pero fue el momento más feliz de mi vida. La niebla, mi prima, dice que es igual a todos los humanos, yo pienso que él tiene algo distinto. Me gusta su mirada, siempre puesta en el cielo, como esperando un milagro, o tal vez, esperandome a mi. Yo soy una nube, y amo a un ser humano, me encanta cómo camina durante los meses que estoy sobre él. Nunca me ha hablado pero con su actuar demuestra todo lo que el verdadero amor puede significar.

Hace diez años, luego de mi vuelta por el mundo volví, como de costumbre, a su tierra pero no le encontré. Miré en su casa, barrio, colegio, pero nada. Ni su madre o hermanos. Todos habían desaparecido. Desde ese momento que lo busco, lo salí a encontrar a las tierras del norte pero tampoco lo encontré. Viajé por el mundo en sentido contrario, me separé de mis hermanas para vislumbrar al amor de mi vida, pero aún no lo encuentro. Hoy he vuelto al monte donde lo viera aquella vez, y he descendido con el dolor que esto me ha causado. Estoy aquí, en formaa de neblina, viviendo mis últimos momentos de vida en la tierra pero feliz. Feliz de haber tocado con mi voluminoso cuerpo el lugar que alguna vez mi hombre pisare. Le amo, y siempre le amaré. Soy una nube, era una nube, ahora me pierdo en el viento de las corrientes terrestres y me disuelvo en el aire, sin sentido y sin vida, porque sin él ya nada vale.

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