jueves, 9 de junio de 2011

El Mundo Ideal

Inventaremos un mundo ideal. Una fantasía irreal, totalmente absurda y añorada por todas las almas de la tierra. Crearemos un país perfecto, con gobiernos puros y democracias absolutas, instituciones de hierro y líderes renovables. Te llevaré a un mundo nuevo, a un lugar donde el tiempo no exista, donde las aves conformen el cielo y las nubes sean azules. Te mostraré un universo paralelo, el anhelo secreto de mi corazón, el sueño que siempre mantuve en secreto, aquel lugar donde todo confluye en un sentir de absoluta perfección. Allá no hay paraíso, no hay infierno, no hay un destino preconcebido por un Calvino. No hay religión, no hay político, no hay propiedad ni tampoco dinero. Lo que sí, hay respeto, hay unión, hay lógica y mucha razón. Hay comida, hace calor, hace frío, es templado. La gente no busca la felicidad, porque ésta sobreabunda. Este no es el perfecto estado de naturaleza, es la naturaleza del estado perfecto. Aquí las leyes de naturales se rompen con un fruncir de ceño. Cierras los ojos, te concentras y logras hacer volar a un caballo. Las aves caminan y los perros no ladran. Los líderes no son carismáticos, no lo necesitan porque el gobierno es limitado por la acción común. Todos concuerdan el bienestar como si este se tratara de un pacto, el verdadero pacto social. Ningún autor escribe sus ideas, porque éstas rondean el aire y se depositan en las mentes en los momentos precisos. El Gobierno no es elegido porque no existe, el proletariado no trabaja porque no hay propiedad y la historia no se escribe porque no hay libros. Las familias no son la base de la sociedad, todos conviven con todos como hermanos. Tribus selectivas que nacen del azar, pero que en concordancia con la falta de destino logran una suerte mayor. El mundo ideal se desvive de esperanza y buenos deseos, los seres no tienen alma porque ésta es la vana osadía de reprimir un futuro lejano. Así es como el espíritu y el placer logran la comunión precisa para contener la existencia de un ser sin dolor, que se acopla con otros seres felices y dichosos de estar allí. Este es el mundo perfecto, con el que sueño dia y noche, es el lugar ideal que se reviste de tintes idealistas y hasta luce inexistente. Pero no lo es. Existe, y no está más allá del sol, tampoco está después del fin del capitalismo, es la revelación más cercana a mi corazón, porque el mismo, allí es ausente.

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