lunes, 28 de febrero de 2011

Presente Eterno

De lo único que me arrepiento en la vida es de no haber tenido los cojones para hacer todo lo posible en el momento preciso. Tuve la oportunidad de cambiar mi destino pero no fui lo suficientemente valiente como para tomar las desiciones que la vida me brindaba. Maldije a los seres del destino, esquematizados para concretar un proyecto en mi, mas la culpa no fue de ellos. Se trataba de llegar más lejos, de dar brazadas más largas, de caminar sobre el agua y correr en la superficie del ozono para alcanzar las estrellas y así llegar hasta el sueño de mi vida. Alcanzando el sol que perdí. Seguirlo en ese ocaso mal escrito, y abrazarlo a pesar del dolor que pueda éste causarme. Quemarme en la compañía más dulce y poética de la vida. Por amor. Si de algo me arrepiento en la vida, es de no haber tenido la fe suficiente en mi, de no haber creido que con mis pies construiría un destino mucho más real que la áspera playa que me retenía en una perdición de otro mundo. Ya que no puedo retroceder el tiempo, de algo me habrá valido conocer el viejo paradigma del dolor, y con la fuerza interior que he guardado durante este tiempo, juro un final feliz para mi cuento de hadas. El que en mi caso, no arriesga, ya nada pierde; y la ganancia de por sí será el único fruto real. Fuerza, valor y amor. De lo único que me arrepiento es de saber que en el futuro, nada de esto me servirá porque el sol explotó y ya nada depende de mí. Por eso me arrepiento, porque ya no vale la pena. La despedida de un tiempo, no es más que mirar atrás desde la puerta de escape y observar cómo se ve todo con la luz a punto de apagar, o sea, en su clímax de intensidad. Y una vez que esa potencia desaparece, te concentras en una historia inconsciente, algo inestable, un mundo perdido entre la nada y lo poco que te queda. Entonces ya no es momento de lamentos, y sólo queda una cosa, mirar las nuevas caras de tu galaxia. Observar las nuevas estrellas, y aunque éstas no sean tan fuertes como el sol mismo, siempre tendrán un calor nuevo y único. Calor diferente, porque eso es la transición. El poder de la energía en aumento, el poder de una sinergia abandonada en lo estimado. Te das cuenta que todo lo vivido, es tan fuerte que pudo hacerte atravesar el universo entero para brindarte algo nuevo, algo que nunca quisiste, pero que sin duda, te mereces. Porque aunque me arrepiento del tiempo pasado, fue la única puerta para el presente eterno.

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