viernes, 18 de febrero de 2011

Per Juri

Un campo minado de manzanas doradas. Un toque de mi mano en la raiz del tronco hace despertar a las cientos de bestias. De la tierra emergen danzando con sus manzanas doradas en la cabeza. Es un espectaculo desorbitante. Millones de seres sin forma se despliegan entre las malezas malformadas de un lugar invisible. De la nada, halcones inundan el cielo. Decenas de halcones con garras enormes destruyen manzanas, las tocan con sus garras y éstas toman el matiz de una roja común. Un mono, volando en paracaídas desciende junto a las bestias. Con su bastón de oro derrota a las aves carroñeras y la seguridad vuelve a la tierra de Per Juri. Los espiritus volátiles, sujetadores de manzanas, danzan a mi alrededor y celebran como si la vida les hubiese sido devuelta. El mono, en el centro del espectáculo descansa sobre un trono que yace junto a las raíces del gran árbol. Y yo, mientras me acerco al vorágine de la ilusión, llego a la cima de la primera montaña. “Allá hay más peligro de lo que puedas imaginar, pero donde el sol se esconde; allá lo está todo” El mono, con sus dedos delgados me demostró la teoría y me señaló acantilados. De la nada, un ratón apareció para acompañarme en la travesía. “Es tiempo de ir a casa” me dijo escondiendo la cola entre las piernas “Ven, te guiaré a tu destino”.

Nos despedimos de las cientas de manzanas doradas y corrimos por un campo de trigo. El trigo era dorado también, pero el pequeño ratón me dijo que en realidad eran de bronce. No supe comprender la majestuosidad de la primera montaña que descubrimos. Apareció de la nada, como si un iceberg chocara contra nuestro barco ausente. El ratón supo subir con facilidad, pero mi cuerpo no adquiría la forma de escapar a la altitud de ese escollo. “Debes dejar el cuerpo”. Cuatro águilas sobrevolaron mi cuerpo y con deseos de avaricia me picaron la cabeza. “Concéntrate y abandónalo”. Cuando el dolor se hizo insoportable, yo ya no estaba allí. Mi espiritu logró escapar de la esencia maligna que lo tenía atado y pude, facilmente sobrevolar la montaña de acero. ¿Por qué no lo dejas tú? El raton respondió que el honor de un ratón estaba en su cola, si se permitía perderla, todo acabaría para él.

El cielo se nubló. Una tormenta nos separó, las aguas subieron hasta cubrir el valle. Se transformó en un lago enorme. El ratón se hundió y yo bucié para encontrarle. Abajo, en la oscuridad de la mar, pude respirar el agua que los peces tragaban y así me adentré en una embarcación gigante. El ratón estaba atrapado en la punta de este barco pirata, junto a la dama que grita a los vientos. De allí lo saqué antes que la falta de oxígeno le afectara el cerebro. Y cuando lo dejé en tierra firme, volví para atesorarme el destino repleto de joyas que yacían en la cubierta de estribor. El sol no tardó en aparecer, y así como el agua inundó, también desapareció. Pude ver una vela del barco enterrada en las arenas de lo que quedaba de mar; tal vez nunca nadie volvería a encontrar un tesoro como aquel.

Es tiempo, dijo el ratón. Corrimos hasta la última montaña de la tierra de Per Juri. El fin de las tierras, el lugar de frontera donde ya nada más había. En el borde observamos el abismo. Un agujero inmenso que se perdía en la lejanía de las estrellas. La tierra se acababa y un agujero negro parecía ser la única salida a ese mundo de ensueño. El ratón se inclinó frente a mí. “Hasta aquí ha llegado mi viaje” Un aguila apareció y le tomó de la cola, se lo llevó a las tierras doradas de las manzanas, donde el mono reina. Y allí, en el horizonte lo pude ver descansar contento de su trabajo. Ahora me tocaba a mi. Siempre recordaría las palabras que el ratón susurraría a mi oído antes de partir “Confía”. Y así como el mono me lo espetó; “donde el sol se esconde, está todo”. Observé desde el acantilado el agujero negro que yacía entre las estrellas y sin pensarlo dos veces me lancé al vacío. La gravedad perdió su fuerza y todo se convirtió en un torbellino de sensaciones. Sobrevolé en espiritu por las tierras de Per Juri como si un tubo me llevase sin retorno. Allí me hundí bajo el árbol de manzanos y desaparecí de la luz del sol hasta que la vieja profecía fuese concretada. Ahora sólo quedaba recibirlo todo.

Una feroz mano me despertó de la nada. Sacaba algo de mi costilla. Mi cuerpo había sido devuelto, y ahora estaba siendo robado en magnitud. La dama Lilith apareció de entre los árboles, junto con la serpiente me dieron la bienvenida al mundo de los muertos. El Hades de la Tierra, susurró el animal sin pies. La mujer danzó sin preambulo y se perdió en un sonido de tambores inmemorial, la primera mujer, sacada de mi costado, era ahora un ser poseído de ojos blancos entregado al destino de una bacanal frenética. Cuando la serpiente hubo terminado de demostrar su poderío, terminó de manipular a la dama y vino ante mi para mostrarme la verdad.

Ahora, lo tienes todo en tu poder. Todo. Porque donde el sol se esconde, allí siempre estaré yo para decirte que valió la pena escapar de la luz. Eres mío.

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