domingo, 13 de febrero de 2011

Laberinto


¿Dónde estás mi cielo, dónde vas? Maldigo el momento en el que me trajiste aquí. Prometiste no abandonarme ¿Dónde estás? Busco entre los espejos, a la luz de la luna corro en los circulos mortales de entre los setos. Cruzo el bosque de la vida, negro y denso en su magnitud. Todo es oscuro y confuso, las paredes desaparecen y los animales se burlan de ti. ¿Dónde estás? Si te pierdo ahora moriré. Dijiste que no me dejarías. Cuando llegamos acá, tomados de la mano, todo era tan claro. Cerré mis ojos un segundo, me descuidé tan sólo un momento y nunca más te encontré. Las sombras te ocultaron, de la nada los árboles se doblaron a favor del mal. Ven a mi encuentro para que esta noche negra se vuelva día. ¿Dónde estás? En el fondo sé que me encontrarás. Bien en el fondo. Corro a por ti. Siento las patas de estas frívolas bestias abrazarme. Ya todo me resulta peligroso, las sombras me asustan y los pajaros me dan miedo. No soporto un segundo más lejos de ti. Encuéntrame, por favor.

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