viernes, 7 de enero de 2011

Sombras

Las luces reflejaban el esplendor de la silueta. Era alta y oscura, sombría y oscura. A veces solía sentir miedo de esas cosas, pero cuando conocí a mi primera sombra, entonces comprendí que las cosas eran distintas. Fue una pequeña frustración lo que me hizo percatar esa realidad ajena a mi voluntad, eran las doce, el sol en plaza italia pegaba desde el cielo. Bajo un árbol respiré aire fresco, me moví unos centímetros hacia la luz y allí estaba. No entre mis pies, sino que a lo largo del cemento. Como si tuviera vida propia. Levante mi brazo para comprobar que no alucinaba, era yo. Era una parte de mi que saludaba desde un mundo mas interno que paralelo. Me acompañó hasta casa, hasta que las luces se apagaron y sólo, en la oscuridad, pude escuchar su voz. Era dulce, dulce como la miel. Discreta y fascinante. Conversarmos toda la noche, planeamos el verano en un momento y disfrutamos nuestra amistad como si al siguiente día murieramos. Amaneció, el sol salió y pude verla. Estaba mas bella que nunca, con sus rasgos perfectos de un cuerpo bien formado. Le hable, le grité, le imploré atención. Mas nada funcionó. Así supe la verdad de una serie de tristezas que me llenarían el alma. No podía vivir sin ella, no podía olvidar mi sombra; porque, me había enamorado de ella. Era tan perfecta, tan real y en los momentos de mayor oscuridad parecía cubrirme con sus brazos de ternura y compenetrarse en mi alma. Pero todo había acabado, la dinámica del funcionamiento natural era distinto. Ilegal fue rebelarse en primera instancia. Rebelión fue en segunda instancia mi nuevo proceder. La busqué hasta engatuzarla, era mi segunda sombra, pero en el fondo la misma con un leve lapsus de pérdida de tiempo. “Las cosas funcionan distinto en el mundo de las sombras” dijo una vidente que consulté para aclarar mis dudas. Nacen, crecen, se enamoran secretamente de su creador y luego mueren para reencarnar con el alba del propio amanecer. Y así continué, creyendo estas palabras, engatuzando las emociones de un amor imposible, la amé, la tomé mientras más pude, pero cada mañana debía darme el trabajo de comenzar todo de nuevo. Mi sombra numero 830 era la misma del principio, con su mismo esplendor, con su misma locura y pasión. Fue fácil conquistarla, porque a pesar del miedo de sentir que su amor platónico se fijaba en ella, era capaz de adquirir la capacidad que rompía cualquier estereotipo. Esa noche, anoche, mientras me despedía entre lágrimas y sollozos me miró los ojos interiores de la oscuridad y prometió jamás abandonarme. A lo lejos, en el horizonte un haz de luz penetraba por la ventana; y pude verla acariciandome, besandome, entregandolo todo en el segundo de perdición. Y así siguió en mi pieza hasta ahora, hasta que el sol está allá arriba y muevo mi brazo en plaza italia buscando el amor; y nada parece salir de lo normal porque la sombra está bajo mis pies y jamás me perdonaré el hecho de pisarla, jamás me perdonaré el hecho de haberla dejado ir cuando pudimos ser felices por siempre. La vida de la sombra se apago la misma mañana que mi mente la creó y amó, y así comprendí que el amor imposible es mas limitante que la sombra misma.

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