sábado, 15 de enero de 2011

Rebbeca


Desperté escuchando la canción de Makenzie Phillipe, ésa que inventó para So Weird y que me hizo llorar con el capitulo más real y a la vez fantasioso de todos. Una amistad perfecta. Eso plantea. Molly conoce a su mejor amiga Rebbeca cuando son niñas, se cuentan todo, se ayudan mutuamente, el mundo es más fácil de sobrellevar juntas. Pero un día, un día ella desaparece. Rebbeca se va y deja a Molly con el corazón roto, con un vacío de por vida. El destino les había jugado la mala pasada de no poder dejarlas mucho tiempo juntas, porque ambas, por cada naturaleza, viviría distinto. En cierto sentido resiento de Rebbeca, debió decirle la verdad a Molly, que envejecía un año de su vida cada cien de los nuestros. Pero no. Se escondió en el negocio familiar y le siguió la pista a su mejor amiga. La siguió hasta que sacó los primeros discos, se alegró cuando cantó en vivo, y en secreto siguió siendo la amistad perfecta que había comenzado hace tantos años. Cuando tienen la posibilidad de reencontrarse, Rebbeca se da cuenta que es demasiado tarde, que la historia ya está sanada para Molly, pero que ella nunca encontrará la paz a lo largo de sus miles de vidas. Nunca volverá a sentir ese amor real de la amistad verdadera.
Ubi sunt. ¿Dónde estás Rebbeca? ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no dijiste adiós? ¿Que hay de las promesas que me hiciste? ¿Por qué no dices la verdad? ¿Por que es tan fácil comenzar para ti otro comienzo vano? Me dejas el corazón partido en mil pedazos. Rebbeca, por favor vuelve y reconcilia nuestra amistad. Te amo amiga. Te extraño y te necesito. Has sido la mejor siempre , pero vuelve, Rebbeca. Vuelve o ambos moriremos. No te muevas más por el mundo, no escapes, Regresa a casa. Nuestra casa. Rebbeca.

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