sábado, 8 de enero de 2011

Pensamientos

Encontré un trebol de cuatro hojas. Estaba atrapado entre cientos de simples treboles que limitaban su vivir. El trebol, único y brillante, clamó mi auxilio y supe que sacarlo de allí sería el destino de nuestra existencia. ¿Buena Suerte? Lo dejé ahí mismo mientras derramaba una gota de tristeza porque sabía qu nunca más alguien le miraría.

Y el día oscurece aclarando las dudas.

Entre las ramas y la naturaleza tu luz se hizo visible.

El árbol, ese que lleva años de trayectoria, se opaca por miles de otros iguales y superiores. Contemplación única de un arte olvidado en los tiempos; la vida que hay en cada uno.

A veces olvido que la naturaleza de mis encantos literarios está en la misma. Musa de la madre.

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