domingo, 30 de enero de 2011

Olvido

Olvido porqué olvido las cosas, pero cuando me acuerdo las vuelvo a olvidar; por sanidad mental.

A veces es más sencillo obviar la historia y perderla en los recuerdos inconscientes. Pero otras veces te da el zoponcio de querer saber por qué no recuerdas nada, y cuando todo vuelve a ser obvio, vuelves a olvidar la historia porque te supuso un tal sufrimiento recordarla que es como casi inconsciente suprimirla. Es ridiculo, casi como una estupidez el procedimiento que me ha llevado a la sabiduria del olvido; y es que continuamente suelo olvidar estos principios, y con el mismo pensar, anulo las premisas involucradas en todo este acontecer. Me resulta sinico y a la vez gracioso que la única respuesta a una obsesión tan memorial sea su coeficiente negativo, y es porque, cuando trato de explicar a otros mi proceder; ya habré olvidado el razonamiento.

No me urgo, sé que olvidando continuamente la ansiedad de recordar lo que no siento será más sencillo de sobrellevar, y el segundo en el cual quiera rememorar cada episodio al presente, entonces sufrire, pero nunca tanto como si lo recordara a cada momento.

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