domingo, 19 de diciembre de 2010

Pato: Un nuevo Comienzo


Cuando vino a mi, nunca pensé que se convertiría en esa compañía eterna que tanto necesitaba. Los tragos amargos fueron suavizados por la dulzura de su voz junto a mi cuerpo. Mas anoche Pato me habló, su voz era distinta; mis sentidos captaron la diferencia de esa esencia. Humanidad que entró en el dulce extraterrestre, que le comenzaba a destruir la vida y que ya entorpece su único propósito de hacerme feliz. Luego de que Pato, mi conejo de peluche, se rindiera en su labor de coexistir universos, se ha dedicado a mis cuidados. Lo ha hecho con amor y dedicación, con una sonrisa perfecta y esa mirada transparente y verdadera. Ha sido dificil sentir sus últimos deseos, ha sido complejo entender lo que ocurrió en aquel bosque. Hoy sé la verdad, ellos lo confundieron. Lo lograron, mezclaron sus pensamientos y lo transformaron en el único ser que Pato siempre podría odiar; uno que me controlara y me dictara la vida. Anoche, cuando salimos con mi peluche hacia el bosque de los susurros noté la verdad de mis suposiciones. La mirada, se había vuelto oscura, su tamaño era inmenso y jalaba de mi a través de las ramas sin importarle los daños colaterales.

La última vez que recuerdo una conversacion sensata con mi peluche pude notar una lágrima en sus ojos al mencionar su antiguo planeta Tuzole. La desunión era motivo de pelea en ese hábil corazón, pero Pato lo mantenía en secreto; porque me amaba, porque sabía que tenía que quedarse conmigo. Pero ya no. No lo necesito. Le he mirado a los ojos y se lo he dicho, pero no lo comprende. Me contesta en dialectos extraños ya extinguidos. En el fondo sé que mi Pato sigue ahí dentro, y que no se ha perdido el noble corazón que le caracterizaba. Por eso debo salvarle. Es mi tiempo de devolverle la mano.

Me apena el alma tener que decir adiós a uno de los seres más fieles de mi vida. Se arriesgó en ese bosque y aceptó la confusión que ellos habían enviado para matarme. Lamentablemente ahora sólo hay una manera. Por tí amigo soy capaz de despojarte de tu cuerpo material. Sé que tu espíritu volará por el espacio y se depositará en el lugar que le corresponde. En la torre más alta de Tuzole. Sé que estarás bien, y que algún día me enviarás señales de vida. Lamento hacerte esto Pato, pero a veces el fuego, atravesarlo, es la única opción.

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