sábado, 25 de diciembre de 2010

Navidad ¬¬

Ver la decepción en los ojos de un niño es un legado innegable de lo que Navidad nos lleva a hacer. Tal como a mi me lo hicieron, la desilusión de una sorpresa se traspasa a través de la generaciones. Mi hermano tiene 9 años y tiene una colección de tazas. A veces pienso que no paso mucho tiempo en casa, porque si no sabría estas cosas. Sí, le regalé una taza para Navidad. “Una taza más para la colección” le dijo mi madre entre furiosa y risueña, mientras yo observaba como una compuerta de la cocina se abria revelando el oscuro secreto de mi pequeño hermano. Mi regalo, el único que hice para esta Navidad, se transformó en el penúltimo de la colección. Sí, porque unos tíos también cometieron el error. Eso fue sólo el comienzo…

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