miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cuestión Mental: Avance

El robo lo habíamos programado para el 31 de diciembre, en esta fecha las empresas suelen bajar el número de contratados ya que todos quieren estar en familia durante la cuenta regresiva del año nuevo. El día 22 de diciembre Nicolás, la cabeza de la banda, nos sentó alrededor de la mesa de la casa, ya habíamos estado dos días relajándonos en el Centro de Operaciones y era momento de repasar el plan.

Hace unos meses Miguel había conseguido empleo en una tienda de electrodomésticos, y gracias a la ayuda de Pamela que trabaja en el registro civil, fue contratado bajo una falsa identidad. Victoria había logrado meterse en el sistema computacional de la tienda y alterarlo de tal manera que Miguel estuviese de turno aquella noche. Fernanda y yo teníamos que entrar al local para robar el dinero almacenado en la caja fuerte. Miguel ya tenía copias de todas las puertas y mientras él vigilase en el otro sector de la tienda, nosotros entraríamos a la oficina del jefe y sacaríamos el botín en menos de quince minutos.

- Miguel, actualízanos – indicó Nicolás

- La semana pasada, durante mi turno pude sacar el video de seguridad de la oficina del gerente, hice la copia correspondiente y a la siguiente noche lo dejé en su lugar, estoy más que seguro de que nadie me vio.

- Miguel me dio la copia del video y gracias a mis habilidades en el computador hice maravillas – dijo Victoria con su picardía de siempre – Pude sacar los números de la caja fuerte del gerente. Esto fue la semana pasada y en los últimos registros del sistema de la empresa no figura un cambio en la clave de la misma, en consecuencia la clave del video es la que necesitamos para entrar.

- Me toca – dijo Nicolás – He estado siguiendo las transacciones de la empresa a nivel nacional y regional, como ya sabemos gran parte del dinero en efectivo se encuentra en ese recinto. Generalmente la empresa sólo ingresa un 50% de sus ganancias al banco y otro 20% la invierte en acciones. El restante 30% se encuentra distribuido en las cajas fuertes de las sucursales, según las transacciones y el cálculo que he hecho con anterioridad, ese día podríamos extraer alrededor de cincuenta millones de pesos en efectivo.

- Es más de lo que teníamos pensado – dijo Fernanda sorprendida – tendremos que pensar en como llevarnos todo ese dinero.

- Sólo hará falta que hagas un par de pesas estos días – respondí bromeando.

- Tu turno, Matías – me dijo Nicolás.

- Bueno, he estado estudiando el sistema de alarma que tiene el recinto y ésta conecta con todas las otras sucursales, tanto de la región como del resto del país. Según la información de la empresa aseguradora, la policía estaría en el lugar antes de cinco minutos, pero tenemos un rango de siete minutos fácilmente si desconectamos algunos censores. En primer lugar necesitamos ingresar en el sistema para congelar la imagen de las cámaras de seguridad, ya lo he hecho, sólo basta confirmarlo el mismo día y de eso se encargará Victoria.

- Así es

- Por otro lado, la alarma no sonará cuando entremos ya que tenemos las llaves de todas las entradas. Aun así existe un registro de las veces en que éstas son abiertas, pero nuestra mágica amiga ya ha solucionado eso y alterado los datos.

- Por favor, merezco un aplauso – dijo nuevamente Victoria sonriente.

- Entonces sólo nos queda la seguridad de la caja fuerte, tenemos el código central extraído de la cinta de video, pero también existe otra alarma que se dispara al momento de cambiar bruscamente el peso de lo que haya dentro de la caja. Fernanda ya pensó en eso.

- Correcto, será sencillo pero debemos hacerlo con rapidez, en las bolsas que llevemos para recopilar el dinero, tendremos que llevar peso equivalente al dinero extraído, para ello ocuparemos arena mojada. Estimando el cambio en tiempo, será de cuatro minutos.

- Y aun no habrá sonado la alarma – agregué

- La salida tiene que ser distinta – informó Nicolás – para que Miguel no sea sospechoso debemos dejar indicios de que hubo un atraco.

- Es por ello que dejaremos tres puertas abiertas – dijo Fernanda – no exactamente por las que realmente saldremos.

- Para el próximo año ya seremos millonarios – dije seriamente.

- Según mi ronda habitual, tendré que pasar por allí a las doce y cinco minutos – Miguel hablaba – miraré las puertas abiertas, llegaré a la sala del jefe y veré un desorden, sin ingresar llamaré al tipo que vigila las cintas de videos, del cual por cierto ya me he hecho amigo, y lo esperaré para ingresar juntos a la oficina. Cuando llegue nos daremos cuenta que la caja fuerte está entreabierta. Daremos la alarma, las puertas se cerrarán, esperaremos a los carabineros. Llegará el jefe, nos interrogarán y al día siguiente nos despedirán a los dos.

- Y así tenemos asegurado otro año juntos.

Un aplauso cerró la hora de trabajo, nos pusimos de pie y nos dispusimos para relajarnos los días que quedaban. Nuestro plan era perfecto, habíamos trabajado en él durante casi todo el año. Este era nuestro tercer robo, pero sin duda el más elaborado. En los anteriores sólo habíamos tenido suerte, y de hecho en uno Fernanda fue atrapada, pero al ser menor de edad no le pasó nada. Esa es la razón por la cual nosotros somos los que vamos en busca del botín, o por eso era las veces anteriores, ahora es sólo porque ya lo hemos hecho y tenemos más experiencia.

Tengo dieciséis años y Fernanda diecisiete, según la nueva ley de responsabilidad penal adolescente podemos compadecer ante un juez, y la condena puede ser la misma que para un adulto. Particularmente no me preocupa, y a Fernanda tampoco, esta pasión de adolescentes que tenemos nos da la adrenalina suficiente como para arriesgarnos a pasarnos mucho tiempo en prisión.

Por otro lado, Miguel es siempre el que se infiltra. Si no trabajáramos en esto, sin duda él sería un actor profesional, incluso tan famoso como para ser cara de Hollywood. Sin embargo nos eligió a nosotros porque somos diferentes, no como aquellos estafadores o ladrones que se traicionan entre sí por el dinero, a nosotros sólo nos une el amor. De hecho el dinero lo queremos sólo para mantenernos cerca, juntos.

Nicolás siempre me ha dicho. “Cuando veo la sociedad, gente que se apuñala por la espalda por un poco de dinero, otros que dejan a sus familias botadas para surgir por si mismos, gente en la calle sufriendo en círculos vicios, la ambición reina en todas partes. Las personas se creen autosuficientes y no necesitan depender de nadie. Con suerte se casan pero duran sólo unos meses porque luego encuentran otra pareja. Somos afortunados, tenemos que estar agradecidos por tenernos a nosotros. Dependemos de nosotros mismos, confiamos en nosotros, nos conocemos y sabemos que nada nos separará.”

Nicolás es la cabeza de todo, siempre se estaciona con su auto a tres cuadras de la sucursal escogida, él nos indica a través de sus computadores la situación de los demás. El único que no lleva un audífono es Miguel, porque puede ser muy peligroso para todos. Nico tiene veinte años, su familia lo dejó cuando sólo tenía doce, desde allí ha vivido en Centros de Adopción, y con un par de familias. Cuando cumplió los dieciocho años, sus últimos padres lo lanzaron a la calle sin querer ningún contacto con él. Por suerte ya nos conocíamos, planeamos un pequeño robo al supermercado en el que Miguel trabajaba y todo salió perfecto. Nicolás compró en seguida la casa de la playa y el resto del dinero lo repartimos. A fin de año Victoria estuvo en aprietos económicos por un tema de drogas y recurrimos a lo que ya habíamos hecho pero en una joyería de otra ciudad.

Victoria tiene veintisiete años, antes de conocernos era una prostituta adicta a las drogas que abortaba cada vez que estaba embarazada. Con el dinero del primer robo se pagó un curso de informática, ha llegado a ser una de las mejores en el país. Gracias al segundo atraco pudo pagar sus deudas sin resultar herida y se arrendó un departamento en la ciudad, en el cual vive con Pamela desde hace un tiempo.

Pamela tiene veinticinco años, trabaja en el registro civil como secretaria desde que salió de enseñanza media, pero gracias a diferentes cursos ha sido ascendida muchas veces. La única familia que le queda es su padre de casi setenta años quien vive en un asilo de la misma ciudad. Suele visitarlo a menudo, o por lo menos mucho más que el resto de sus hermanos con los cuales no tiene ningún contacto.

Fernanda era mi amiga, yo la incluí en el grupo. No tiene hermanos y sus padres son de familia rica, le han pagado todos los estudios pero sin nada de cariño o amor. Ferni les pidió un departamento y hace un año que vive sola, les dijo que no los necesitaba y ellos no hicieron nada por evitar que se fuera. Al enviarle mensualmente bastante dinero creen que son familia, pero no tienen idea de lo que realmente es el amor.

Miguel cumplió hace poco los veinticinco años, es el más dedicado porque toma un trabajo según nuestros planes. Cuando lo conocimos trabajaba en el supermercado, luego por nuestros planes lo hizo en la joyería y ahora de guardia. Siempre ha estado afiliado a centros de ayuda a los más pobres, envía cuotas de dinero a países sudafricanos y se pasa la mayor parte de su tiempo libre en servicio social.

Como ya dije tengo dieciséis años, la causa de este atraco soy yo. Quise escaparme de mi casa pero el dinero me faltó, necesito más si quiero forjarme un futuro como abogado. Tengo dos hermanos, y unos padres especiales. Me decepcioné de ellos. La noche del dieciocho de diciembre fue la última vez que los vi, no se dieron cuenta que esa mañana del diecinueve yo me fugaba. Ni conocían a mis amigos como para sospechar.

He visto en la televisión que me andan buscando, por ello ya tinturé mi cabello y me compré lentes de contacto, estoy escribiendo otra historia, con mi nueva familia: Operación Mati.

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