viernes, 10 de septiembre de 2010

Juntos

Un grito me despertó del ensueño. Era ella muriendo de amor, sus brazos, lánguidos, reposaban sobre el tapete, sus desorbitados ojos me rompieron el alma. La perdía, de a poco mientras la sangre corría por la alfombra sin querer regresar al cuerpo. Te amo. Morí al verla así, ambos, extenuados, dejamos el cuerpo y nos sumergimos a otro mundo. La tomé del brazo antes de partir, antes que la luz pudiera separarnos; y así nos perdimos en el ensueño de la muerte. Juntos, jamás la abandoné. Juntos de la mano.

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