viernes, 16 de julio de 2010

Secuestro

Cada vez que intento quitarme el trapo de la boca, éste entra más a mi garganta. Me induce a un vomito falso, me esclaviza a esta silla de mierda que me tiene enrollado. Las esposas me hieren, el alambre en mis piernas me rompe los tobillos. He sido secuestrado por uno de los villanos más detestables de la historia. Y aquí me tiene, encerrado en mis memorias, preso en los deseos, reprimido de una libertad idealizada, lejana y falsa. He intentado arrancar de esta silla, pero aunque llegara a lograrlo, los barrotes me separarían de la puerta, y los guardias me detendrían sin chistar. Estoy en la peor prisión del mundo, y el escape es imposible. El trapo que me impide hablar entra cada segundo más, y las lágrimas se detienen en el paño que cubre mi vista. Estoy perdido, encerrado en mi propia cabeza, atrapado por esos seres del destino. Soy incapaz de quitar estas ataduras, ya es demasiado tarde. Debí haberme dado cuenta que ellos me traían aquí, que cada mala decisión me llevaría a la muerte. Debí. Ya perdí la esperanza, la vi irse de mi cuerpo el día que la ilusión me ultrajó y se posesionó como dueña del futuro. Falsas ilusiones que me engañan en esta cárcel. Destrucción, odio, rencor, mis emociones se alteran al pensar lo injusto de la trampa. No hay bálsamo para mis heridas, la sangre corre por mi desnudo cuerpo y las cicatrices me marcan como un mal tatuaje. El dolor del pecho es peor que todo lo externo, y la sensación de frustración, enorme. El único escape no va en mis fuerzas, no depende de mí. Ya no. Por eso la ilusión se transformó en mentira, cuando comencé a esperar que alguien me viniera a buscar, que se enteraran de mi secuestro y me libraran del captor. Imposible, sueños, fantasía. Así me dice el carcelero, debo mentalizarme a pasar en esta oscuridad por el resto de mi vida, porque ellos no me van a dejar ir nunca. No buscan dinero, tampoco venganza, viven por y para esto, con eso les basta. Mi cabeza se entrega al dolor eterno, y cierro los ojos en la oscuridad sin notar la diferencia. No como hace semanas, mi desnutrido cuerpo se alimenta de un suero que me quema las venas. Prefiero morir antes de una tortura tan horrorosa, preferiría cualquier cosa antes que esto. Sin embargo los pensamientos no me sacarán de acá. Me hundo, me escondo en el fondo de este dolor y lloro mi perdición. Aquí estoy seguro, sólo aquí estoy seguro.

1 comentario:

Guido dijo...

En la densa oscuridad en cuando mas se hace notoria la luz de justicia. Mentiras y juegos son los que te enredan y dolor es tu camino, pero Sus manos lo han sufrido todo y en Su alma lo ha cargado hasta la muerte. Despierta que ya es tiempo.

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