jueves, 17 de junio de 2010

La Mansión

Soñé con una casa inventada, el hogar de una familia ajena a la mía pero con ella en su interior. Reunidos ambas proles en una mesa, soñando con una felicidad falsa, descubrí el pasadizo secreto en una de las habitaciones. Con el pretexto de ir al tocador, me lancé por ese oviducto escondido próximo a descubrir la verdad de esa invitación oscura. Lo leí en unos cuadros, era una vieja profecía que nos dictaba como muertos, la familia anfitriona nos mataría al terminar la cena. Me entregué a la desesperación, arriba en el comedor todos mis seres queridos estaban a punto de caer en la trampa de la invitación que culminaría en desgracia. Corrí para advertirle, pero tuve que ser precavido en mi trabajo. Era demasiado tarde, nos encerraron en la casa y prendieron el gas para ahogarnos en la asfixia. Asustado guié a mi familia por ese oviducto que podría ser la única salvación. Recorrimos una cueva extraña, construida bajo una mansión hermosa, donde la gravedad no marcaba diferencia porque el suelo podía ser el techo de mis hermanos. Corrimos hasta adentrarnos en una selva tropical, nos adentramos en un mundo subterráneo que podía ser la única respuesta a la muerte que nos perseguía. Entre sobresaltos nocturnos soñé con un escape inverosímil; guiando a mi familia terminamos donde mismo. El horror me recorrió desde la planta de los pies hasta la punta de mis cabellos; cansado de un escape imposible volvimos a la casa e intentamos romper las ventanas, era imposible. De la nada apareció ese hombre que nos había invitado, con una navaja entre sus dedos me alcanzó hasta robarme el aliento de vida. Morí en mi sueño mas seguí despierto en el mundo extraño que se tejía en mi almohada. Como un fantasma protegí a los míos, lo entregué todo hasta que la profecía se rompió y los muertos fueron otros. El pasadizo secreto terminó siendo una puerta a un mundo desconocido que tuvimos que resguardar, y nosotros; ahora dueños de la mansión degollamos a los falsos profetas que en algún momento amenazaron nuestra existencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario